Los monumentos más impresionantes de Noruega
Los principales son Sverd i fjell, las tres espadas de diez metros de Stavanger; el parque Vigeland de Oslo, con más de 200 esculturas; las 28 iglesias de madera medievales que se conservan; la catedral de Nidaros, en Trondheim; y Bryggen, el muelle hanseático de Bergen. Tres de ellos son al aire libre y gratuitos.

En esta guía
Noruega no es un país de grandes monumentos conmemorativos. Los que tiene son pocos y muy concretos, y casi todos remiten a dos cosas: los vikingos y el mar. Estos son los que de verdad merecen un desvío.
Sverd i fjell, las espadas en la roca
Tres espadas de bronce de diez metros clavadas en la roca a la orilla del Hafrsfjord, en las afueras de Stavanger. Es la imagen que ilustra media Noruega vikinga.
Conmemora la batalla de Hafrsfjord, del año 872, en la que Harald Hårfagre —Harald el de la Bella Cabellera— reunió por primera vez el país bajo una sola corona. La espada mayor es la suya; las dos menores, las de los reyes derrotados.
La obra es de Fritz Røed y la inauguró el rey Olav V en 1983. Las espadas están hundidas en la piedra para simbolizar que la paz quedó sellada: enterrado el arma, se acabó la guerra.
Está junto al agua, en un sitio abierto y sin vallas. Es gratis y se ve a cualquier hora, lo que la convierte en una parada fácil al pasar por Stavanger.
El parque Vigeland, en Oslo
Dentro del parque de Frogner, a unos tres kilómetros del centro. Es la obra de una vida: más de 200 esculturas en bronce, granito y hierro forjado —el recuento habitual es de 212, aunque depende de si se cuentan figuras sueltas o conjuntos— todas del mismo escultor, Gustav Vigeland.
Lo que lo hace distinto de cualquier otro parque de esculturas: no hay reyes, ni generales, ni batallas. Solo cuerpos humanos en todas las edades y estados —niños, ancianos, parejas, enfado, cansancio, ternura—, sin ropa y sin época. El eje central culmina en el Monolitten, una columna de granito de 14 metros tallada en un solo bloque con 121 figuras entrelazadas.
Es gratuito y está abierto siempre, sin puertas ni horario.
Las iglesias de madera
Las stavkirker son lo más singular que conserva el país: iglesias medievales construidas enteramente en madera, con estructura de postes verticales. De las más de mil que llegó a haber, quedan 28.
La de Urnes, junto al Sognefjord, es Patrimonio de la Humanidad y la más antigua conservada; la de Heddal, en Telemark, es la mayor. Sus tallados mezclan motivos cristianos con dragones y serpientes nórdicas: son el momento exacto en que una religión sustituyó a la otra, y se ve en la madera. Más en las iglesias de madera de Noruega.
La catedral de Nidaros, en Trondheim
La catedral gótica más septentrional del mundo, construida sobre la tumba de san Olav. Fue durante siglos destino de peregrinación desde toda Europa del norte, y ahí se coronaba a los reyes noruegos. Detalle en la catedral de Nidaros.
Bryggen, el muelle de Bergen
La hilera de casas de madera de colores frente al puerto de Bergen, también Patrimonio de la Humanidad. Es lo que queda del barrio de los comerciantes alemanes de la Liga Hanseática, que dominaron el comercio del bacalao desde el siglo XIV.
Ha ardido varias veces y se ha reconstruido siempre con la misma técnica, lo que explica que los suelos estén tan torcidos: hay que entrar en los callejones traseros, que es donde se ve el entramado original de madera.
Un apunte práctico
Tres de los cinco —Sverd i fjell, el parque Vigeland y Bryggen— son al aire libre, gratuitos y sin horario. Se pueden encajar en cualquier momento del día, incluso con mal tiempo, y eso los hace especialmente útiles cuando un plan se cae.

