Reyes vikingos de Noruega
Los reyes de la Noruega vikinga van de Harald I, que según la tradición unificó el país hacia 872, a Harald Hardrada, muerto en Stamford Bridge en 1066. Las fechas anteriores al año 1000 son aproximadas: no hay documentos noruegos contemporáneos y las sagas se escribieron siglos después.
En esta guía
Los reyes de la Noruega vikinga se conocen sobre todo por las sagas, y conviene saber de entrada lo que eso significa: los relatos más completos se escribieron en Islandia entre 250 y 350 años después de los hechos que cuentan. Son literatura además de historia, y los historiadores los leen con cautela.
Esta página los ordena cronológicamente y señala, en cada caso, qué está razonablemente asentado y qué pertenece al terreno del relato.
La cronología, de un vistazo
| Rey | Reinado (tradicional) | Cómo terminó |
|---|---|---|
| Harald I, el de hermosa cabellera | c. 872 – c. 930 | Muerte natural, según las sagas |
| Erik Hacha Sangrienta | c. 931 – 933 | Muerto en Inglaterra, 954 |
| Håkon el Bueno | c. 934 – 961 | Herido en la batalla de Fitjar |
| Olav Tryggvason (Olaf I) | 995 – 1000 | Desaparecido en la batalla de Svolder |
| Olaf II el Santo | 1015 – 1028 | Muerto en Stiklestad, 1030 |
| Harald III Hardrada | 1046 – 1066 | Muerto en Stamford Bridge, 1066 |
Del reino disperso al reino único
El relato tradicional dice que Harald I unificó Noruega tras vencer en la batalla de Hafrsfjord, fechada por convención en 872 aunque las estimaciones modernas la sitúan en algún momento entre 872 y 900.
Ese relato lleva décadas discutiéndose. Una corriente de investigación bastante extendida sostiene que Harald pudo ser un señor regional del oeste noruego cuya figura creció después hasta convertirse en el unificador nacional que la memoria del país necesitaba. No es una teoría marginal: es un debate abierto entre especialistas.
Los hijos de Harald y la lucha por el trono
A la muerte de Harald siguieron décadas de disputa entre sus hijos. Erik Hacha Sangrienta reinó poco y acabó exiliado en Inglaterra. Su hermano Håkon el Bueno, criado en la corte inglesa, gobernó casi treinta años e intentó introducir el cristianismo sin lograrlo.
La cristianización
Los dos reyes que impusieron el cristianismo llevan casi el mismo nombre y se confunden constantemente. Olav Tryggvason reinó apenas cinco años y desapareció en la batalla de Svolder. Olaf Haraldsson reinó trece, murió en Stiklestad en 1030 y fue canonizado poco después: es el patrón de Noruega.
La paradoja está en que Olaf consiguió muerto lo que no había logrado vivo. Su culto consolidó la Iglesia en Noruega mucho más que su reinado.
El final de la era vikinga
Harald Hardrada murió el 25 de septiembre de 1066 invadiendo Inglaterra, en la batalla de Stamford Bridge. Pocas semanas después, Guillermo de Normandía vencía en Hastings.
Es habitual leer que esa fecha marca el final de la era vikinga. Es una convención cómoda más que un corte real —los cambios sociales no ocurren en un día—, pero resume bien el momento en que las expediciones escandinavas dejaron de decidir el destino de Inglaterra.
Dónde se ve todo esto hoy
- Sverd i fjell, en Hafrsfjord: tres espadas gigantes clavadas en la roca que conmemoran la batalla de la unificación.
- Haraldshaugen, en Haugesund: el monumento nacional levantado en el siglo XIX en memoria de Harald I.
- Stiklestad, cerca de Verdal: el lugar donde murió Olaf el Santo, hoy con un centro cultural dedicado a la batalla.
- Catedral de Nidaros, en Trondheim: levantada sobre el lugar de enterramiento de Olaf, fue el gran destino de peregrinación del norte de Europa.
Y si lo que busca son los nombres, están reunidos en nombres de vikingos guerreros.


